lunes, 16 de abril de 2007

Cubanos defienden socialismo 46 años después

Roberto Hernández
La Habana.- A 46 años de la proclamación del socialismo en su país, los cubanos defienden hoy el socialismo con la decisión de continuar resistiendo la hostilidad norteamericana, desatada mucho antes del triunfo de la Revolución en 1959.
Aunque el hecho estuvo rodeado de un carácter luctuoso -el entierro de las víctimas de bombardeos norteamericanos el 15 de abril de 1961-, la mayoría de los historiadores cubanos considera que tal acto fue el resultado de un lógico proceso.
En el discurso de despedida de duelo, el entonces primer ministro Fidel Castro anunció el rumbo a seguir por la Revolución, opción política tomada por Washington como pretexto para alimentar un diferendo que procura destruir la independencia nacional.
La céntrica intersección capitalina de 23 y 12 acogió a la multitudinaria concentración, que rechazó el ataque a tres aeropuertos (dos en La Habana y el otro en Santiago de Cuba) que se saldó con siete víctimas.
El actual presidente cubano denunció la participación de Estados Unidos en esas acciones, que constituyeron el preludio de una invasión por Playa Girón (Bahía de Cochinos), derrotada en apenas 72 horas, el 19 de abril de 1961.
"Esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes", pronunció el estadista para agregar que por ella los cubanos estarían dispuestos a dar la propia vida.
El líder de la joven Revolución llamó en aquella ocasión a sus compatriotas a enfrentar bajo las banderas del socialismo cualquier nueva embestida estadounidense, tal como sucedió al día siguiente.
Agresiones y transformaciones en el país condujeron al socialismo
Desde 1959 no han cesado las agresiones, pues a las acciones de hostilidad le siguieron el bloqueo económico, comercial y financiero más largo de la historia, y la Crisis de Octubre (o de los Misiles).
Además de la pretensión de aislamiento diplomático de Cuba en el contexto latinoamericano, intentos de asesinatos contra los dirigentes del país y una larga lista de actos que se mantiene hasta hoy.
La isla, lejos de retroceder ante esa escalada, prosiguió las transformaciones dirigidas a rescatar la riqueza nacional y avanzar hacia una mayor justicia social.
En opinión del primer vicepresidente cubano, Raúl Castro, el socialismo en este país "no vino al mundo en pañales de seda, sino en el rudo algodón de los uniformes de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles".
"No hubo agua bendita en su bautismo de fuego en medio del combate contra los enemigos de la nación, sino sangre de patriotas, una vez más derramada en esta isla por sus bravos hijos", añadió el también ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
No pocos -sobre todo en el exterior- han planteado que la Revolución nunca hubiera sobrepasado el umbral de un proyecto nacionalista de no haber sido por la agresividad de la Casa Blanca y de los sectores pudientes desplazados del poder.
Pero los procesos de reforma agraria, las primeras nacionalizaciones, el proceso de alfabetización, concluido exitosamente a finales de 1961, y la unificación de las fuerzas políticas, refutan tales corrientes de pensamiento.
Cuba inició el 13 de octubre de 1960 un proceso de transición al socialismo caracterizado por la nacionalización de grandes empresas, especialmente las azucareras, y de servicios básicos monopolizados por compañías norteamericanas, electricidad, agua y teléfonos.
En el preámbulo de la Ley 980 (de Nacionalización) no se enunció abiertamente el concepto de socialismo, aunque quedó implícito, pues dejó claro que la etapa vivida por el país era incompatible con el capitalismo.
La tesis socialista se trató con sumo cuidado táctico entonces considerando el insuficiente nivel de conciencia y formación política de los sectores populares, por lo que no fue hasta medio año después que pudo anunciarse.
El Estado revolucionario transformó con ese acto su esencia. Desde entonces se convirtió en un gobierno de obreros, campesinos y otras capas aliadas, portadores de los ideales y metas socialistas.
Pero la actitud dependiente a Washington de las clases favorecidas conllevó a que el proceso de transformaciones fuera más rápido que lo previsto inicialmente, expuso en su momento el economista y teórico revolucionario cubano Carlos Rafael Rodríguez, ya fallecido.
Esta cadena de acontecimientos obligó al gobierno revolucionario, por una cuestión de principios y de soberanía nacional, a la política de contragolpes mediante la nacionalización creciente del gran capital norteamericano, añadió.
Unido a los cambios económicos en la isla, se produjo desde 1959 un proceso de unificación de las fuerzas revolucionarias que condujeron seis años después a la constitución del actual Partido Comunista de Cuba.
El logro de la unidad fue posible gracias a la integración del Movimiento 26 de Julio, que con Fidel Castro a la cabeza dedrrocó al dictador Fulgencio Batista, así como del Partido Socialista Popular y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo (estudiantil).
Tras 46 años de dura resistencia ante la agresividad de Estados Unidos, los cubanos mantienen su elección por el socialismo cual escudo que les otorga la invencibilidad.